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Kurozumi Orochi

Shogun tirano de Wano.

Habilidades

La Hebi Hebi no Mi, Modelo: Yamata no Orochi

Kurozumi Orochi, shogun de Wano durante más de veinte años, es el usuario de la Hebi Hebi no Mi, Modelo: Yamata no Orochi, una fruta del diablo de tipo Zoan Mítica que le permite transformarse en el Yamata no Orochi, la serpiente monstruosa de ocho cabezas de la mitología japonesa. La fruta le fue entregada por sus parientes Kurozumi Higurashi y Kurozumi Semimaru cuando era un adolescente, con el objetivo explícito de convertirlo en el instrumento de la venganza del clan.

En su forma completa, Orochi se transforma en un ofidio colosal de ocho testas, cada una capaz de moverse y atacar de manera independiente. El aspecto es terrorífico —ochenta ojos, ocho fauces, un cuerpo que ocupa varias plantas de un edificio— y su presencia basta para desmoralizar a un ejército. La transformación le concede además un aumento notable de tamaño y resistencia, aunque Orochi nunca explota esas capacidades en combate directo, porque rara vez combate en persona.

La propiedad más decisiva de la fruta es su capacidad de supervivencia. Las ocho cabezas del Yamata no Orochi funcionan como reservas vitales: cuando Kaido lo decapitó en la cúpula de Onigashima, Orochi no murió, y siguió apareciendo por la fortaleza con su cuerpo malherido y su rencor intacto. Esa resistencia casi absurda convierte a Orochi en un villano que se niega a desaparecer incluso cuando todos sus aliados lo han abandonado.

Un poder basado en el miedo y la estructura

Orochi no es un guerrero. Su fuerza real reside en el aparato de poder que construyó alrededor del shogunato: los Oniwabanshu, el cuerpo de ninjas dirigido por Fukurokuju; la Mimawarigumi, la guardia samurái al mando de Hotei; el ejército de Gifters creado con las frutas SMILE; y, por encima de todo, la alianza con el Emperador Kaido y sus tres Calamidades. Con ese aparato sometió a todo un país sin necesidad de desenvainar la espada.

Su uso de las SMILE merece un apartado propio. Las frutas artificiales que repartió entre sus tropas y entre la población produjeron dos efectos: por un lado, un ejército de soldados con poderes animales; por otro, una tragedia silenciosa, porque las SMILE defectuosas que llegaron a pueblos como Ebisu provocaron que sus habitantes perdieran la capacidad de expresar tristeza y rieran de forma incontrolable. Orochi convirtió el sufrimiento ajeno en un chiste permanente, y esa crueldad es su verdadera arma.

Combate, paranoia y debilidad

Como combatiente, Orochi es mediocre: blando, cobarde y acostumbrado a que otros mueran por él. Su defensa es la paranoia: exige guardaespaldas constantes, sospecha de todos, y ejecuta a quien se atreva a mirarlo mal. Cuenta con cierta habilidad con la espada y con la autoridad suficiente para ordenar ejecuciones, pero su instinto ante el peligro es siempre huir, esconderse o negociar.

Su fruta mitiga esa debilidad sin eliminarla. Al otorgarle varias oportunidades de morir sin conseguirlo, le permite sobrevivir a golpes que habrían acabado con cualquier otro, pero no le sirve para ganar. De hecho, las tres veces que se enfrentó a enemigos reales —Kaido, los Nueve Vainas y el Kazenbo— su cuerpo fue cortado o quemado, y solo la naturaleza de su Zoan Mítica le permitió seguir arrastrándose.

Poder político y declive

El poder de Orochi alcanzó su punto máximo durante los primeros años de su mandato, cuando nadie en Wano se atrevía a cuestionarlo. A partir del arco de Wano, ese poder se fue desmoronando por su propio exceso: la ejecución de Yasuie, la represión de las revueltas, el trato cada vez más despectivo de Kaido y la certeza de la profecía —"veinte años después, los Kozuki volverán"— lo fueron empujando hacia el aislamiento.

En la batalla final perdió todo: la alianza de Kaido, su corte, su shogunato y la vida. Su fruta le dio tiempo, no salvación, y su final —consumido por las llamas de su propio instrumento— es la conclusión lógica de un hombre que construyó su poder sobre el odio de los demás.

Historia

Infancia y persecución

Orochi nació en Wano hace cincuenta y cuatro años, en el seno de la familia Kurozumi, un clan destruido por la venganza. Su abuelo había intentado arrebatar el shogunato al clan Kozuki mediante el uso de una fruta del diablo que imitaba apariencias, y el intento terminó en desastre. La represalia de los Kozuki fue total: los Kurozumi fueron perseguidos, cazados y exterminados, y la familia quedó reducida a un puñado de supervivientes que vivían escondidos y con el odio como único patrimonio.

Su infancia fue un calvario de humillaciones. Siendo un niño, Orochi escuchó cómo se burlaban de su apellido, cómo se burlaban de su pobreza y cómo se enseñaba a los niños de la capital que los Kurozumi eran "malvados por naturaleza". Ese desprecio, repetido mil veces, fue el abono perfecto para la venganza que otros ya estaban cultivando.

La conspiración de los Kurozumi

Dos ancianos del clan, Kurozumi Higurashi y Kurozumi Semimaru, encontraron al joven Orochi y le revelaron que la familia no estaba muerta: llevaba décadas preparando su regreso. Le entregaron la Hebi Hebi no Mi, Modelo: Yamata no Orochi y le presentaron a Kanjuro, otro niño Kurozumi al que convertirían en espía dentro de la casa Kozuki. El plan era sencillo y diabólico: colocar a un Kurozumi en el shogunato y destruir a los Kozuki desde dentro.

El ascenso de Orochi se apoyó en dos alianzas. La primera fue con Kaido, el pirata que por entonces buscaba un territorio donde establecerse y fabricar armas; la segunda, con el propio descontento de una parte de la nobleza de Wano. A cambio de convertir el país en la base de operaciones de las Bestias, Orochi obtuvo el respaldo militar necesario para imponerse.

La caída de Oden y el shogunato

Cuando Kozuki Oden regresó a Wano tras su viaje con Gol D. Roger, encontró el país en manos de Orochi. Reunió a sus Nueve Vainas y marchó contra él, pero Orochi y Kaido ya habían preparado la trampa: rehenes. Durante cinco años, Oden bailó desnudo por las calles de la Capital de las Flores a cambio de la promesa de que los rehenes serían liberados y de que se construirían barcos para abrir el país. Orochi se burló de aquella humillación pública y nunca cumplió su palabra.

Cuando Oden comprendió el engaño y atacó, la batalla terminó en derrota. Oden fue capturado y ejecutado por ebullición, tras sostener a sus retainers sobre el aceite durante una hora que el pueblo de Wano nunca olvidó. Orochi tomó el título de shogun y ordenó la persecución de la familia Kozuki: la esposa de Oden, Toki, fue asesinada, y sus hijos, Momonosuke y Hiyori, se convirtieron en fugitivos.

Veinte años de tiranía

El gobierno de Orochi transformó Wano. Las fábricas de armas y las plantaciones de SMILE convirtieron regiones enteras en zonas de trabajo forzado; los pueblos costeros quedaron contaminados; los samuráis leales a los Kozuki fueron ejecutados o encarcelados en la prisión de Udon; y la capital se llenó de lujo mientras el resto del país se empobrecía. Las frutas SMILE defectuosas repartidas en Ebisu provocaron que sus habitantes perdieran la capacidad de mostrar tristeza y rieran sin control en los peores momentos.

Orochi gobernó desde el miedo y la extravagancia. Organizó banquetes, acumuló oro, exigió pleitesía y mandó ejecutar a cualquiera que se atreviera a mencionar el nombre de los Kozuki. Cuando la oiran Komurasaki —en realidad Hiyori, la hija de Oden— se negó a ser suya y lo humilló en público, ordenó su ejecución; ella sobrevivió gracias a la intervención de sus protectores. Años más tarde, tras la revuelta de Udon, mandó ejecutar a Shimotsuki Yasuie, el antiguo daimio de Hakumai, que se declaró falsamente culpable para proteger a la alianza.

La traición de Kaido

El final de su reinado no llegó por una rebelión, sino por la traición de su propio socio. En la cúpula de Onigashima, durante el Festival del Fuego, Kaido anunció su intención de quedarse con Wano y con sus recursos, y decapitó a Orochi ante la mirada atónita de la corte. Para el Emperador, el shogun había dejado de ser útil: su ambición era el "Nuevo Onigashima" y el país entero como base militar.

Pero Orochi no murió. La naturaleza de su fruta —el Yamata no Orochi, la serpiente de ocho cabezas— le permitió sobrevivir a la decapitación, y su rencor se convirtió en el motor de sus últimas horas. Herido, humillado y consciente de que la profecía de los Kozuki se estaba cumpliendo, decidió que si él no podía gobernar Wano, nadie lo haría: ordenó a sus hombres que hicieran estallar los explosivos almacenados en la armería de Onigashima para volar la isla por los aires con todos los presentes.

Las últimas horas

Orochi volvió a cruzarse con los Nueve Vainas Rojas, que lo cortaron sin conseguir acabar con él, y su cuerpo malherido siguió arrastrándose por la fortaleza mientras el castillo ardía. Su instrumento final fue Kanjuro: moribundo, su pariente creó Kazenbo, el espectro de fuego del rencor Kurozumi, y le encargó llegar a la armería. Yamato congeló los explosivos y rechazó a la criatura, que quedó reducida a una brasa... que subió hasta la tesorería, donde estaba Orochi.

Allí, el shogun, ya cubierto de quemaduras y aferrado a su odio, se encontró con Hiyori. Intentó engañarla alegando que él siempre había respetado a Oden y que Kaido lo había utilizado, pero la hija de Oden, que había sufrido veinte años de tiranía, no se dejó conmover. Orochi ordenó entonces a Kazenbo que quemara a la muchacha; la criatura, sin embargo, prendió fuego a su propio señor. Denjiro apareció en escena y le dio el golpe final, y así, entre las llamas de su propia creación y la espada de un Vaina Roja, terminó el último shogun Kurozumi.

Consecuencias

La muerte de Orochi cerró veinte años de tiranía y el ciclo de odio de la familia Kurozumi, que había comenzado con la persecución de su abuelo y había terminado consumiendo a todos sus descendientes. Kozuki Momonosuke asumió el shogunato, Wano abrió sus fronteras al mundo y el país que Orochi había convertido en una fábrica de armas empezó a reconstruirse. Su figura quedó como la advertencia central del arco: el rencor heredado, alimentado durante generaciones, acaba destruyendo a quien lo sostiene.

Curiosidades y SBS

  • Su fruta, la Hebi Hebi no Mi, Modelo: Yamata no Orochi, es una Zoan Mítica basada en la serpiente de ocho cabezas de la mitología japonesa.
  • Sobrevivió a la decapitación: Kaido le cortó la cabeza en el capítulo 985 y Orochi siguió vivo, lo que demuestra el poder de supervivencia de su fruta.
  • Su apellido, Kurozumi, significa "carbón" en japonés, un detalle que conecta con su muerte entre llamas y con la frase más famosa de su final.
  • Fue el responsable de la ejecución de Shimotsuki Yasuie y de la persecución de toda la familia Kozuki.
  • Las frutas SMILE defectuosas que hizo circular provocaron que los habitantes de Ebisu no pudieran dejar de reír ni siquiera al llorar.
  • Nació el 23 de septiembre, mide 350 centímetros y tenía 54 años en el momento de su muerte.
  • Fue el único shogun de Wano ajeno al clan Kozuki y su gobierno se prolongó alrededor de tres décadas.
  • Su seiyū es Hiroshi Iwasaki; en inglés lo dobla Keith Silverstein.
  • Ordenó la ejecución de la oiran Komurasaki sin saber que era Hiyori, la hija de Oden a la que llevaba veinte años buscando.
  • Fue asesinado, en la práctica, por Kazenbo, la criatura que su propio pariente Kanjuro creó como último acto de lealtad al clan.

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