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Sugar
Subordinada de Doflamingo que convierte personas en juguetes.
Habilidades
La Hobi Hobi no Mi
Sugar es usuaria de la Hobi Hobi no Mi, una fruta del diablo de tipo Paramecia con dos efectos encadenados. El primero es la transformación: cualquier persona a la que toque con las manos se convierte en un juguete, un muñeco articulado que conserva su conciencia y sus recuerdos pero que queda obligado a obedecerla y que no puede envejecer, comer ni morir de forma natural. El segundo efecto es el más terrible: en el instante de la transformación, todo el mundo olvida a la persona convertida. Familiares, amigos, registros, fotografías y documentos se reescriben solos, de modo que el afectado deja de existir para la historia.
La eterna infancia
El precio que pagó Sugar por su fruta fue su propio crecimiento. Comió la Hobi Hobi no Mi siendo una niña de unos diez años y su cuerpo quedó congelado en esa edad para siempre: durante la saga de Dressrosa tenía veintidós años, pero su aspecto era el de una cría. Esa eterna niñez explica su carácter: caprichosa, cruel y sin ninguna noción de las consecuencias de sus actos, porque nunca ha tenido que crecer ni responder ante nadie.
Los juguetes como ejército
Su poder no se limita a eliminar enemigos: convierte a las víctimas en mano de obra. Durante una década, los juguetes de Dressrosa trabajaron en el puerto subterráneo, en las fábricas y en los almacenes de Doflamingo, y algunos fueron utilizados como soldados. La ventaja era doble: nadie podía recordarlos y, al ser muñecos, podían ser reparados una y otra vez. Sugar los vigilaba con un silbato y con la amenaza de su mano, la única capaz de devolverlos a su forma humana o de castigarlos.
Sin capacidad de combate
Sugar es físicamente indefensa. Tiene el cuerpo de una niña, no ha comido ninguna otra fruta y no se le conoce Haki ni entrenamiento alguno; su seguridad depende por completo de Trebol, que la escolta en todo momento, y del terror que inspira a sus propios juguetes. Su debilidad es también la clave de la salvación de Dressrosa: cuando pierde el conocimiento, todas sus transformaciones se deshacen a la vez y todos los recuerdos robados vuelven de golpe.
Historia
Una niña con un poder terrible
Sugar era una niña cuando la Hobi Hobi no Mi llegó a sus manos y su vida cambió para siempre. La familia Donquixote la acogió siendo apenas una cría y le dio un lugar dentro de su organización, donde su habilidad resultó ser uno de los activos más valiosos que jamás habían tenido. El uso continuado de la fruta detuvo su crecimiento, de modo que la niña que entró en la familia nunca llegó a hacerse adulta por fuera.
Los juguetes de Dressrosa
Diez años antes del arco de Dressrosa, Sugar convirtió en juguete a Kyros, el legendario gladiador, y aquel fue el primero de una lista interminable. Durante la siguiente década, cualquiera que amenazara el dominio de Doflamingo podía acabar convertido en muñeco y borrado de la memoria colectiva: rebeldes, soldados, ciudadanos comunes y hasta gladiadores famosos cuyo nombre nadie recordaba. Los juguetes trabajaron como esclavos en el puerto clandestino y en las instalaciones del tirano, y la isla entera vivió sin saber que su historia estaba llena de agujeros.
La guardia de Trebol
Sugar no actuaba sola: su protector y mentor era Trebol, uno de los oficiales de élite de Doflamingo, que la acompañaba a todas partes y que se encargaba de que nadie se acercara lo suficiente para tocarla o para atacarla. Trebol la trataba con una mezcla de cariño y de explotación, y era consciente de que toda la seguridad del régimen dependía de la niña: si Sugar caía, el castillo de naipes se derrumbaría con ella. La pareja formaba uno de los binomios más inquietantes de la organización.
La rutina de una carcelera
La vida diaria de Sugar era la de una carcelera con apariencia de muñeca. Se pasaba las horas en el palacio o en el puerto subterráneo, vigilando a sus juguetes con un silbato y con la mirada, y disfrutaba ejerciendo un poder absoluto sobre seres que habían sido hombres y mujeres libres. Cuando algún juguete intentaba desobedecer, le bastaba tocarle la mano para convertirlo en un objeto aún más inútil, y cuando alguien se acercaba demasiado, ofrecía una uva o un caramelo para que la víctima le tendiera la mano.
Esa crueldad infantil es clave para entender el sistema de Dressrosa: los juguetes no eran solo un castigo, eran la mano de obra de un imperio criminal. Gracias a ellos, Doflamingo movía mercancías, fabricaba armas y escondía su puerto sin que ninguna investigación pudiera seguirle la pista, porque las pruebas desaparecían de la memoria de todos. Sugar era, en la práctica, la pieza que sostenía el edificio entero.
El intento de convertir a Luffy y Law
En el palacio de Dressrosa, Sugar recibió la orden de eliminar a los dos enemigos más peligrosos: Monkey D. Luffy y Trafalgar Law. Con su aspecto inofensivo se acercó a ellos dispuesta a tocarlos y convertirlos en juguetes, lo que habría borrado de un plumazo la amenaza de los dos capitanes. La intervención de Usopp, que la observaba desde la distancia con un rifle de proyectiles vegetales, impidió que completara el contacto.
La derrota ante Usopp
Usopp disparó contra Sugar un proyectil vegetal que la aterrorizó hasta hacerla perder el conocimiento. El efecto fue inmediato y devastador para Doflamingo: todos los juguetes de Dressrosa recuperaron su forma humana al mismo tiempo y todos los recuerdos robados durante diez años volvieron a la cabeza de sus familiares. La plaza se llenó de gente que lloraba abrazada a personas que creían muertas, y los juguetes liberados —entre ellos gladiadores y guerreros temibles— proclamaron a Usopp "Dios Usopp" por haber logrado lo imposible. Aquel instante marcó el principio del fin del régimen.
El caos de la liberación
La plaza se convirtió en un hervidero de abrazos, llantos y preguntas sin respuesta. Los juguetes liberados —gladiadores desaparecidos, guerreros de otras islas, vecinos que llevaban una década trabajando en la sombra— recuperaron su forma humana en mitad de la batalla, y muchos de ellos se unieron a la lucha contra la familia Donquixote nada más recobrar su cuerpo. Entre ellos había algunos de los combatientes más temibles de la isla, que arrastraron a los oficiales que quedaban y cambiaron el equilibrio de fuerzas del arco en cuestión de minutos.
Después de la caída de Doflamingo
Cuando Sugar despertó, el mundo que había ayudado a construir ya no existía. Doflamingo fue derrotado, la familia Donquixote se desintegró y ella quedó reducida a lo que siempre había sido: una niña asustada y caprichosa, ahora sin poder. Fue detenida junto a los restos de la organización y, en las escenas finales del arco, se la ve llorando y aferrada a Trebol, incapaz de entender que había pasado de ser el pilar del régimen a un simple objeto del inventario de la Marina.
Curiosidades y SBS
- Su nombre, "Sugar" (azúcar), contrasta con la crueldad de su poder y con el hecho de que su arma favorita para acercarse a las víctimas sean unas uvas o golosinas.
- Está doblada en japonés por Kana Hanazawa, en castellano por Sara Polo y en Latinoamérica por Fernanda Robles; debutó en el capítulo 701 del manga y en el episodio 630 del anime.
- Tiene veintidós años durante la saga de Dressrosa, pero su cuerpo se quedó en los diez: el uso de la Hobi Hobi no Mi detuvo su envejecimiento.
- Es la responsable de que Kyros pasara diez años convertido en un juguete de hojalata y de que su propia hija lo olvidara.
- Su fruta no solo transforma: reescribe la memoria y los documentos de todo el mundo, de modo que sus víctimas desaparecen también de los registros y las fotografías.
- Cuando pierde el conocimiento, todas sus transformaciones se revierten a la vez; fue precisamente lo que ocurrió cuando Usopp la derrotó, liberando a cientos de personas.
- Su derrota convirtió a Usopp en "Dios Usopp" a ojos de los juguetes liberados, uno de los momentos más celebrados por los fans.
- Nunca ha peleado: su cuerpo es el de una niña y toda su seguridad dependía de Trebol y del miedo que inspiraba a sus juguetes.







